Tomas falsas de nuestro equipo lo que no se ve (¡pero debería!)

Carmen Hernández 6 min
Instituto Hispánico de Murcia - Tomas falsas de nuestro equipo lo que no se ve (¡pero debería!)

¿Recuerdas aquellas publicaciones tan bonitas que hicimos hace unas semanas para presentarte al equipo del IHM? Fotos profesionales, sonrisas brillantes, descripciones entrañables, poses relajadas… Todo muy bonito, sí. Pero lo que no viste —y lo que de verdad cuenta— es lo que pasó entre foto y foto. Y ahí es donde entra este artículo: ¡las tomas falsas!

Porque sí, queridos lectores, somos un equipo profesional, entregado y apasionado por enseñar español… pero también somos humanos. Humanos que tropiezan con las sillas, que se ríen cuando no deben, que hacen muecas raras y que se olvidan de lo que tenían que decir justo cuando empieza a grabar la cámara. Así que hoy te abrimos la puerta al «lado B» del IHM: el detrás de cámaras, el descontrol, las carcajadas, los fails, las frases mal pronunciadas y los momentos de absoluta vergüenza ajena. Todo, claro, con mucho cariño (y alguna que otra imagen censurada para proteger nuestra dignidad profesional).

El arte de no saber posar

Lo primero que descubrimos cuando organizamos la sesión de fotos fue una verdad universal: no todo el mundo sabe posar. Algunos se plantaron delante del objetivo como si fueran modelos de catálogo, con posturas naturales, miradas seguras y sonrisas de anuncio. Otros, en cambio… bueno, digamos que parecía que les habían lanzado una foto sin previo aviso después de ver una película de terror.

Hubo quien se quedó congelado mirando a la cámara como si fuera un robot desconfigurado, quien se reía nerviosamente mientras decía “¿ya?”, quien no sabía dónde poner las manos (¿cruzadas?, ¿en los bolsillos?, ¿colgando como espaguetis tristes?). En un momento dado, incluso tuvimos que hacer una pausa porque uno de los profes no paraba de parpadear justo en el clic de la cámara. Resultado: diez fotos seguidas con los ojos cerrados.

Y luego están los clásicos: el pelo en la cara, el jersey mal colocado, la etiqueta del pantalón asomando como si tuviera vida propia… Por suerte, el fotógrafo tenía paciencia. Mucha paciencia. Demasiada.

El idioma de los nervios

Cuando llegó el momento de grabar vídeos para redes, la cosa no mejoró. Imagina intentar presentarte con naturalidad, en tu segundo o tercer idioma, sabiendo que todo quedará grabado y que, si cometes un error, va directo a Instagram. Spoiler: los errores ocurrieron. Y fueron gloriosos.

—“Hola, me llamo Laura y soy profe de español para estran… extranj… estrang…”
—“¿Estrangulados?”
—“¡No! ¡Estudiantes! ¿Puedo empezar otra vez?”

—“Hola, soy Juan, y trabajo en la recepción… ¿En la qué? ¿Cómo era?”
—“En la recepción, Juan. Donde estás todos los días.”
—“Ahhh claro. Es que con la cámara me bloqueo.”

Y así una y otra vez. Con cada intento, más nervios, más risas, más improvisación. Hubo quien decidió cambiar directamente de idioma porque ya no sabía ni hablar español, ni inglés, ni ningún idioma humano. También hubo quien se quedó colgado mirando a la cámara en silencio durante 15 segundos hasta que alguien gritó “¡Corten!”.

Los gestos que deberían estar prohibidos

¿Qué es lo primero que haces cuando estás nervioso? Exacto: gestos involuntarios con las manos, la cara o el cuerpo. Lo comprobamos en carne propia. Tenemos tomas falsas en las que un profe no para de rascarse la cabeza como si buscara señales de vida extraterrestre; otra donde alguien se balancea de un pie al otro como si estuviera en una barca; y otra más en la que un miembro del equipo repite la palabra “vale” 14 veces en 30 segundos.

Y no podemos olvidar la joya de la corona: una grabación en la que uno de nuestros compañeros, por error, grabó todo el vídeo con la cámara en modo selfie, creyendo que lo estaba haciendo en horizontal. Su cara de horror al revisar el clip no tiene precio.

Censura preventiva (por nuestra reputación)

Ahora, seamos sinceros: no todo puede publicarse. Algunas imágenes han sido archivadas en lo más profundo de nuestros discos duros, protegidas con contraseña y vigilancia láser. ¿Por qué? Pues porque en ellas se dicen palabrotas (muchas), se cae gente (con gracia, eso sí), y se escuchan frases que podrían poner en duda nuestra profesionalidad. ¿Una muestra?

—“¡Mier…! ¿Eso estaba grabando?”
—“¡Borra eso ahora mismo o renuncio!”
—“¿De verdad tengo que decir esto? Suena a anuncio de yogures.”

Y es que cuando la espontaneidad se impone, lo que sale es real, imperfecto y, a veces, absolutamente desternillante. Por eso, hemos tenido que censurar algunos fragmentos, por tu seguridad… y la nuestra. Nadie quiere ver a su coordinador de estudios cayendo de espaldas mientras intentaba hacer una entrada “triunfal”.

El equipo que se ríe unido…

Lo mejor de todo esto no son solo los momentos graciosos, las risas o las anécdotas. Lo mejor es que nos lo pasamos en grande juntos. Ver a tus compañeros cometer errores, reírse de sí mismos, improvisar sin miedo, repetir tomas con humor y sin perder la paciencia… es lo que nos hace equipo.

Porque detrás de cada clase, de cada actividad cultural, de cada correo que enviamos o vídeo que subimos, hay personas reales. Personas con carisma, con fallos, con buen humor, con días malos y con ganas de hacerlo bien. Y eso, al final, es lo que más cuenta: somos auténticos.

Y tú… ¿te animas a salir en nuestras tomas falsas?

Si vienes a estudiar español con nosotros, no te extrañe que un día te pidamos una foto, un vídeo o una frase divertida para nuestras redes. Y, quién sabe, ¡igual terminas también protagonizando nuestras futuras tomas falsas!

Porque aquí no buscamos la perfección, sino la naturalidad. Nos gusta mostrar el idioma desde dentro, con sus acentos, sus tropezones, sus dudas… y con muchas carcajadas.

Así que ya lo sabes: si alguna vez te sentiste mal por equivocarte hablando en clase, tranquilo, nosotros también cometemos errores. Muchos. Y lo celebramos.
Y si quieres reírte un rato (y quizá perder algo de respeto por nuestro equipo), no te pierdas el vídeo de tomas falsas que hemos colgado. Está lleno de bloopers, gestos raros, frases surrealistas… y sí, risas verdaderas.

¡Disfrútalo tanto como nosotros al grabarlo!

 

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ESCRITO POR Carmen Hernández
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Hola a todos, mi nombre es Gabriela, soy venezolana y comunicadora social de profesión y corazón. Como apasionada del proceso comunicacional, disfruto conectar con las personas y brindar una atención cercana y auténtica. En mi tiempo libre me encanta leer, viajar y conocer nuevas culturas, experiencias que enriquecen mi forma de ver el mundo.
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