Si vives en Murcia o has visitado la región, seguramente has oído palabras que suenan muy extrañas, casi como si fueran de otro idioma. ¿Albercoque, ansa, bajocas? Para algunos jóvenes, estas palabras pueden sonar “raro” o incluso “mal dicho”, pero en realidad tienen una historia fascinante y muy antigua.
¿Sabías que en la Región de Murcia, el castellano que hablamos hoy tiene un sustrato muy importante de catalán? Sí, aunque parezca increíble, muchas de las palabras que usaban nuestros abuelos tienen raíces catalanas, debido a un fenómeno histórico que marcó la región durante la Edad Media.
La repoblación catalana tras la conquista cristiana
Para entender por qué el catalán dejó huella en Murcia, hay que viajar a la Edad Media. Después de la conquista cristiana de la Taifa de Murcia en el siglo XIII, el rey Alfonso X “El Sabio” y Jaime I de Aragón promovieron la repoblación de la zona con colonos procedentes de territorios catalanoparlantes.
Estos nuevos habitantes venían de lugares como Tarragona, Barcelona, Lérida, las sierras de Teruel, e incluso el Pirineo francés. Por aquel entonces, el catalán era la lengua predominante en la Corona de Aragón y se instaló de forma significativa en Murcia.
Ramón Muntaner, cronista de Jaime I y natural de Perelada, dejó escrito en catalán que:
“Murcia se pobló toda de catalanes que hablan el más bello catalán del mundo”.
Además, describió la ciudad capital del Segura como una de las “ciudades mejor amuralladas del mundo”.
Esta repoblación catalana llegó incluso a tierras cercanas a Cartagena, donde hoy todavía abundan apellidos de origen catalano-aragonés, reflejo de aquella influencia histórica.
Palabras catalanas en el habla murciana
Muchas de esas palabras que nuestros abuelos usaban siguen presentes en la zona, aunque ahora para los jóvenes suenen raras o incluso como “errores”. Aquí te contamos algunas de las más curiosas, con su significado y su origen catalán:
Adobar
Esta palabra significa “aderezar” o “aliñar”. En Murcia se usa mucho para las ensaladas o para los dátiles que se adoban con vinagre. Y, de forma divertida, cuando alguien está “bien adobao”, significa que está gordito o pasado de peso. Su raíz viene del catalán adobar, que significa preparar o condimentar.
Albercoque o Abercoque
Seguro que sabes lo que es un albaricoque, pero esta palabra tiene un origen catalán directo: viene del albercoc. En lugares como Barinas o Macisvenda (Abanilla), existe una expresión graciosa que dice:
“A la vejez dijeron/dieron abercoques”.
Esta frase significa algo así como “llegar tarde” o “a buenas horas”, y la usan cuando alguien se retrasa o se da cuenta de algo cuando ya no sirve.
Ansa
Una palabra sencilla que significa “asa”, como el asa de un botijo o un capazo. Viene directamente del catalán ansa, que también quiere decir mango o agarradera.
Bajoca
Se refiere a la judía verde, esa legumbre que es un clásico en la dieta murciana. Bajoca proviene del catalán bàgica, que significa precisamente judía o vaina. En Murcia es una palabra muy típica para nombrar esta verdura.
Bambolla
Si alguna vez has tenido una ampolla en el pie por usar zapatos incómodos, seguro conoces la palabra “bambolla”. Viene del catalán bombolla, que significa burbuja o ampolla. Curioso cómo una palabra tan visual y casi onomatopéyica se ha mantenido viva en el habla murciana.
Bufar
Esta palabra es muy expresiva y tiene varios usos en Murcia. Cuando las paredes tienen humedad, se dice que “se bufan”. También los balones o pelotas se “bufan” cuando se hinchan. Y las peleas entre personas se describen como “bufar”, que significa pegarse a golpes. Por ejemplo:
“Lo pillaron robando en el pueblo y le metieron un buen bufe”.
Esta palabra viene del catalán bufar, que significa soplar o inflar.
Bulle
Una palabra que significa “hervir”, tomada directamente del catalán bull. En la cocina murciana se usa para describir cuando el agua o el caldo están en ebullición.
Cavernera
¿Has visto algún jilguero por Murcia? Pues en catalán este pájaro se llama cadernera y en Murcia se usa “cavernera” para referirse a él. Es un pajarillo que pica los cardos (los cards en catalán), y su nombre se ha adaptado perfectamente al habla local.
Cucar
Cuando una fruta está llena de gusanos o agusanada, se dice que está “cucada”. Es una palabra que viene de la expresión catalana cucar, que significa pudrir o estar infestada.
Embozar
Esta palabra significa “obstruir un conducto”. Por ejemplo:
“Con tanta suciedad se me ha embozao el fregador”.
Proviene del catalán enbossar y refleja muy bien la idea de tapar algo que debería estar libre.
Esclafar
Un término muy visual que significa “aplastar” o “despedazar”. Por ejemplo:
“El pobrecillo se cayó del andamio y se esclafó en el suelo”.
Viene del catalán esclafar, que tiene el mismo sentido.
Despendolar
¿Has visto a alguien haciendo locuras después de varias copas? Pues en Murcia se dice que va “despendolao”. Esta palabra viene del catalán espentolat, que significa soltarse o desmelenarse, hacer locuras. Por ejemplo:
“Se ha tomado cuatro vinos y va despendolao”.
¿Por qué estas palabras se mantienen en Murcia?
Estas palabras no son casualidad. La historia, la cultura y la lengua se mezclaron durante siglos y dejaron una huella profunda en el habla cotidiana. Muchos vocablos del catalán se integraron en el castellano murciano, sobre todo en la Vega Baja del río Segura, principal vía de comunicación entre los reinos de Murcia y Aragón.
Aunque la lengua oficial y mayoritaria hoy es el castellano, el sustrato catalán sigue vivo en la pronunciación, el vocabulario y algunas expresiones. Es como si el pasado hablara con nosotros a través de estas palabras.
Algunas de estas expresiones son tan peculiares que incluso se usan de forma jocosa o cariñosa, como “estás bien adobao” para decir que alguien está gordito, o “a la vejez dieron abercoques” para indicar que alguien llega tarde.
¿Y qué pasa con las nuevas generaciones?
Lo curioso es que para muchos jóvenes estas palabras pueden sonar extrañas o anticuadas, incluso se les puede considerar “malas palabras” o propias de personas incultas. Pero la realidad es que forman parte de un patrimonio lingüístico único, un puente que conecta a Murcia con sus raíces catalanas y aragonesas.
En los últimos años, ha crecido el interés por recuperar y estudiar este tipo de vocabulario, para que no se pierda y se valore como parte esencial de la identidad cultural murciana.
Un tesoro lingüístico que merece ser conocido
Cada vez que escuchamos “albercoque”, “bajoca” o “despendolar”, estamos escuchando ecos de siglos atrás. El catalán en Murcia no es solo un recuerdo, es una parte viva del idioma que usamos todos los días.
¿Quién iba a imaginar que en nuestras conversaciones cotidianas hay tantas palabras con un pasado tan rico y diverso? Esto demuestra que el lenguaje no es estático ni aislado, sino que evoluciona y se enriquece con la historia y las personas que lo hablan.
Así que la próxima vez que oigas a alguien decir “estás bien adobao” o “se me ha embozao el fregador”, recuerda que esas palabras tienen un viaje largo y curioso detrás, desde tierras catalanas hasta el corazón de Murcia.



