Desde la tierra de los tréboles, los acantilados y las leyendas celtas, nos ha llegado este año un grupo muy especial: 12 chicas de Rathdown School, un prestigioso colegio femenino de Dublín, que eligió nuestra ciudad para una experiencia inolvidable. Y después de 15 días de inmersión total en el idioma, la cultura, el sol y las tapas… ¡ya podemos decirlo alto y claro! Murcia les ha robado el corazón.
Un colegio con historia (y con futuro)
Ubicado en Glenageary, en el condado de Dublín, Rathdown School es un referente en la educación femenina en Irlanda. Fundada en 1973, esta institución privada apuesta por una formación integral que va mucho más allá de los libros. En sus aulas se cultiva el pensamiento crítico, la creatividad, el respeto y la autonomía. Pero, sobre todo, se anima a las alumnas a abrirse al mundo, a aprender de otras culturas y a atreverse a salir de su zona de confort.
Y eso es exactamente lo que hicieron al embarcarse en esta aventura lingüística rumbo al sureste de España.
¿Por qué Murcia?
La elección de Murcia no es casualidad. Este rincón soleado del Mediterráneo, menos masificado que otras ciudades españolas y con una gran calidad de vida, es perfecto para quienes buscan una experiencia auténtica, cercana y enriquecedora. Aquí no solo se aprende español en clase, sino en cada paso, en cada conversación en una tienda, en cada plato que llega a la mesa, en cada sonrisa de un local.
Además, nuestro centro cuenta con años de experiencia en la enseñanza del español para extranjeros y un programa específico para grupos escolares que combina lo académico con lo cultural… ¡y con lo divertido!
15 días que valen por un año de recuerdos
Durante dos semanas, las chicas de Rathdown han seguido un curso intensivo de español diseñado especialmente para ellas. Pero olvídate de libros aburridos o ejercicios repetitivos. Aquí las clases son participativas, comunicativas y orientadas a la vida real. Aprenden cómo pedir una tostada en una cafetería, cómo preguntar una dirección, cómo hablar del tiempo (que, por cierto, no se parece en nada al de Dublín)… y también cómo defenderse en una conversación con murcianos, acento incluido.
Además del vocabulario y la gramática, han practicado la comprensión oral con actividades reales: entrevistas, juegos de rol, visitas al mercado, proyectos colaborativos y mucho más. Porque aquí el aula no tiene paredes: la ciudad es el mejor escenario para aprender.
Cultura, sol y ¡aventuras!
Por supuesto, no todo ha sido estudio. Su estancia en Murcia ha estado llena de actividades que les han permitido conocer nuestra cultura y nuestras costumbres de forma cercana, práctica y divertida. Aquí van algunas de las experiencias que vivieron:
- Ruta por el centro histórico de Murcia, con guía incluida, donde descubrieron los secretos de la Catedral, el Casino, la Plaza de Santo Domingo y la historia escondida tras cada calle.
- Visita a Cartagena, con su teatro romano, su puerto y su ambiente marinero. Una ciudad que dejó a más de una con la boca abierta.
- Taller de cocina murciana, donde aprendieron a preparar platos típicos como la ensaladilla, el zarangollo o los famosos paparajotes (que después desaparecieron misteriosamente en cuestión de minutos…).
- Tarde de tapas, para saborear la gastronomía local y aprender que una “marinera” no es solo una profesión, sino una delicia murciana con anchoa incluida.
- Excursión a la playa, porque ninguna visita al sureste español está completa sin un chapuzón en el Mediterráneo y un buen helado con los pies en la arena.
- Talleres culturales y creativos, desde flamenco hasta juegos lingüísticos, pasando por clases de conversación con estudiantes locales.
Cada actividad fue también una oportunidad para hablar español, interactuar con gente real, poner en práctica lo aprendido… y crear recuerdos para toda la vida.
¿Qué es lo que más les ha gustado?
Aunque cada alumna tiene su propia historia y su rincón favorito de Murcia, hay algunas cosas que se repiten en sus respuestas:
- El clima, obviamente. Dejar atrás el cielo gris de Irlanda y pasar dos semanas bajo el sol murciano es un sueño que no todas estaban preparadas para cumplir… ¡pero lo disfrutaron al máximo!
- La comida. Los sabores mediterráneos, las frutas frescas, las tapas, los platos de cuchara, los desayunos con tostada y tomate, el aceite de oliva, los zumos naturales… todo fue una sorpresa deliciosa.
- La gente. La amabilidad y el calor humano de los murcianos fue uno de los aspectos más mencionados. Les encantó cómo todo el mundo está dispuesto a ayudarte, a charlar o simplemente a sonreír.
- El ambiente. La tranquilidad, la vida en las plazas, las terrazas llenas, la mezcla de modernidad y tradición, el ritmo relajado pero alegre… Murcia les pareció un lugar donde se respira bienestar.
Mucho más que un viaje escolar
Este tipo de experiencias van mucho más allá del aprendizaje lingüístico. Las alumnas de Rathdown School no solo han mejorado su español, sino que han desarrollado habilidades personales, sociales y culturales. Han aprendido a desenvolverse en otro país, a comunicarse con personas de diferentes edades y acentos, a ser más autónomas y curiosas. Han crecido, en todos los sentidos.
Muchas de ellas han comentado que esta ha sido una de las mejores experiencias de su etapa escolar, y algunas incluso han empezado a soñar con volver a España como estudiantes Erasmus, voluntarias, viajeras… o futuras profesoras de español.
Para nosotros, una experiencia igual de enriquecedora
Desde nuestro centro, también vivimos esta visita con gran entusiasmo. Nos encanta recibir grupos escolares como el de Rathdown, llenos de motivación, energía y ganas de aprender. Sus preguntas, su sorpresa ante las pequeñas cosas, su forma de mirar nuestra ciudad con ojos nuevos… nos recuerdan el valor de lo que tenemos y nos ayudan a crecer como institución.
Cada intercambio cultural es una oportunidad para aprender, compartir, conectar y construir puentes entre países. Y eso, en un mundo cada vez más global, es un regalo que no tiene precio.
¡Hasta pronto, Irlanda!
Ha sido un placer teneros con nosotros. Vuestras risas, vuestra curiosidad y vuestra actitud positiva han dejado huella en nuestras aulas y en nuestros corazones. Esperamos que este viaje haya sido solo el principio de una larga historia con el español… y con Murcia.
Y ya sabéis: aquí tenéis vuestra casa. Así que, si algún día queréis volver, solo tenéis que decirlo.
¡Slán go fóill, Rathdown School! ¡Nos vemos pronto!




