Teatro Romano de Cartagena: un viaje al corazón de la historia

Carmen Hernández 7 min
Instituto Hispánico de Murcia - Teatro Romano de Cartagena: un viaje al corazón de la historia

¿Has oído hablar del Teatro Romano de Cartagena? Seguro que sí, porque es uno de los monumentos más impresionantes y emblemáticos de esta ciudad y de toda la Región de Murcia. Pero lo que muchos no saben es que, aunque ya se sospechaba su existencia desde hace décadas, no fue hasta 1991 cuando se descubrió oficialmente. Desde entonces, comenzó una fascinante etapa de restauración que, con altibajos y paciencia, ha durado hasta hace muy poco tiempo, devolviendo a Cartagena una joya histórica para que todos podamos disfrutarla.

¿Por qué está aquí el Teatro Romano?

El Teatro Romano está ubicado en uno de los cerros más altos de Cartagena, lo que fue una ventaja clave para su construcción. Imagínate construir un teatro hace casi dos mil años, sin maquinaria moderna, sin grúas ni cemento armado. Elegir un cerro elevado permitía aprovechar la propia forma del terreno para excavar la cavea, es decir, el graderío donde se sentaba el público. Esto reducía el trabajo necesario para crear las gradas y al mismo tiempo aseguraba una buena visibilidad para los espectadores.

Además, ese lugar tenía un valor simbólico y estratégico: estar en altura dominaba la ciudad y el puerto, mostrando la importancia cultural y política de Cartagena durante la época romana.

¿Cómo es el teatro?

El teatro está compuesto por tres zonas principales que funcionan juntas para crear la experiencia teatral:

La cavea: la grada para el público

La cavea es la parte donde se sentaban los espectadores para ver el espectáculo. Está excavada directamente en la roca del monte, algo impresionante si piensas en el trabajo que eso supondría para los ingenieros y constructores romanos. Tiene capacidad para unas 7000 personas, lo que lo convierte en un espacio gigantesco para su época.

La cavea está organizada en tres sectores horizontales, que a su vez se dividen en cinco escaleras verticales para facilitar el acceso y la circulación del público. Los espectadores entraban a través de dos pasillos laterales, que funcionaban como vías rápidas para subir y bajar sin crear aglomeraciones.

Esta organización no solo era práctica, sino que también reflejaba la jerarquía social: las personas con más prestigio tenían mejores asientos, más cerca del escenario, mientras que el pueblo se sentaba en las gradas más altas.

La orchestra: el corazón del espectáculo

Justo delante de la cavea está la orchestra, un espacio semicircular que servía para diversas funciones. En los teatros romanos, la orchestra era la zona reservada para los invitados de honor, especialmente las autoridades. Aquí se colocaban tres filas de asientos especiales, que destacaban por su comodidad y ubicación privilegiada.

Además, la orchestra era el lugar desde donde el coro o los músicos acompañaban la representación en el escenario. En algunos teatros, también se usaba para ciertos efectos dramáticos o para que los actores bajaran y se acercaran al público.

La scaena frons: la fachada escénica que imponía respeto

La scaena frons es la parte que quedaba detrás del escenario y que se elevaba hasta los 60 metros de altura. Imagina un muro gigantesco con columnas imponentes que mezclan tonos rojizos, el blanco brillante de los capiteles (la parte superior de las columnas) y el gris del podio que las soportaba. Este contraste de colores y materiales no solo tenía un fin estético sino que también demostraba la riqueza y el poder de la ciudad.

Esta fachada servía para decorar el teatro, pero también para mejorar la acústica y para crear diferentes decorados para las obras teatrales, dando profundidad y contexto a las historias que se representaban.

El descubrimiento y la restauración: un rescate arqueológico de película

Aunque el teatro estuvo oculto y olvidado bajo tierra durante siglos, el misterio siempre estuvo ahí. Cartagena es una ciudad con una historia tan rica que se sabía que en algún lugar debería haber un teatro romano.

En 1991, durante unas obras de remodelación urbana, aparecieron los primeros restos que confirmaron la existencia del teatro. A partir de ese momento comenzó una etapa de excavaciones y restauraciones que ha durado más de tres décadas.

El trabajo fue arduo, porque no solo había que sacar a la luz las estructuras sin dañarlas, sino también integrarlas en la vida moderna de la ciudad. Esto implicó colaboración entre arqueólogos, arquitectos, ingenieros y autoridades municipales, con el objetivo de convertir el teatro en un espacio público y cultural.

Un espacio para vivir la historia y el arte

Hoy en día, el Teatro Romano de Cartagena no es solo un monumento que se visita para hacer turismo. Es un espacio vivo donde se organizan actividades culturales, conciertos y representaciones teatrales que conectan el pasado con el presente.

Sentarte en sus gradas y mirar hacia la scaena frons te transporta a otra época, cuando los romanos venían a disfrutar de comedias, tragedias y espectáculos que tenían un gran valor social y político. Es una experiencia única que une historia, arquitectura y arte en un solo lugar.

Curiosidades que quizá no conocías

  • El teatro romano de Cartagena no es el único en España, pero sí uno de los mejor conservados y más grandes de la península. Eso le da un valor arqueológico y cultural muy especial.
  • Durante la restauración, se usaron técnicas muy avanzadas para respetar la estructura original, combinando materiales modernos con los antiguos para asegurar la estabilidad sin perder autenticidad.
  • El teatro fue construido en el siglo I a.C., cuando Cartagena (entonces llamada Carthago Nova) era una de las ciudades más importantes de Hispania, tanto por su puerto como por su importancia comercial y militar.
  • La capacidad para 7000 espectadores nos habla del tamaño y la importancia de la ciudad en esa época: un teatro para tanta gente solo se podría permitir una ciudad rica y poderosa.
  • Además del teatro, en las inmediaciones se han descubierto otros restos romanos, como un foro y una muralla, que ayudan a entender cómo era la vida urbana en aquella época.

¿Por qué visitar el Teatro Romano de Cartagena?

Visitar el Teatro Romano es adentrarse en la historia de una de las ciudades más fascinantes del Mediterráneo. Más allá de las piedras y las ruinas, el teatro cuenta historias de cultura, poder, sociedad y arte.

Además, su ubicación en un cerro ofrece unas vistas espectaculares de Cartagena, combinando patrimonio y paisaje en una experiencia que atrapa todos los sentidos.

Si te gusta la historia, la arqueología o simplemente quieres sentirte parte de un legado milenario, este teatro es una parada obligatoria.

La joya romana que sigue brillando

El Teatro Romano de Cartagena es mucho más que un monumento. Es un puente entre el pasado y el presente, un espacio que nos recuerda que la cultura, el arte y la convivencia son valores que han estado con nosotros desde hace miles de años.

Su descubrimiento tardío y su recuperación reciente son también un ejemplo de cómo la historia siempre puede sorprendernos, y de que nuestro patrimonio está ahí para que lo cuidemos y valoremos.

Así que ya sabes, la próxima vez que pasees por Cartagena, no dejes de visitar este teatro único. Siente la piedra, escucha el silencio de la historia y déjate llevar por la magia de un lugar donde hace siglos la cultura romana cobraba vida.

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ESCRITO POR Carmen Hernández
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Hola a todos, mi nombre es Gabriela, soy venezolana y comunicadora social de profesión y corazón. Como apasionada del proceso comunicacional, disfruto conectar con las personas y brindar una atención cercana y auténtica. En mi tiempo libre me encanta leer, viajar y conocer nuevas culturas, experiencias que enriquecen mi forma de ver el mundo.
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