La epistemología contemporánea ha experimentado una transformación paradigmática que trasciende las concepciones positivistas tradicionales del conocimiento científico. La transición desde una visión monolítica y determinista hacia un enfoque pluralista y contextualizado refleja la creciente sofisticación de nuestro entendimiento sobre la naturaleza del saber científico y sus limitaciones inherentes.
El paradigma kuhniano introdujo la noción de inconmensurabilidad entre teorías científicas rivales, cuestionando la idea de progreso científico como acumulación lineal de conocimiento. Esta perspectiva ha sido posteriormente refinada por filósofos como Lakatos, quien propuso el concepto de programas de investigación científica, y Feyerabend, cuyo anarquismo epistemológico desafió la existencia de un método científico universal.
La emergencia de la sociología del conocimiento científico ha añadido una dimensión adicional al debate epistemológico, evidenciando cómo los factores socioculturales, económicos y políticos influyen en la construcción del conocimiento científico. Los estudios etnográficos de laboratorios han revelado que la práctica científica está imbuida de negociaciones, interpretaciones y construcciones sociales que contradicen la imagen tradicional de objetividad científica.
Esta evolución epistemológica ha suscitado interrogantes fundamentales sobre la demarcación entre ciencia y pseudociencia, la objetividad del conocimiento científico y la relación entre teoría y observación. Las implicaciones se extienden más allá del ámbito académico, influyendo en políticas públicas, educación científica y la percepción social de la autoridad epistémica de la ciencia.