Misión educativa en tiempos difíciles: el Instituto Hispánico de Murcia frente al COVID-19

Carmen Hernández 7 min
Instituto Hispánico de Murcia - Misión educativa en tiempos difíciles: el Instituto Hispánico de Murcia frente al COVID-19

Queridos amigos, estudiantes, familias, colaboradores y soñadores del español:

Hay momentos en la historia en los que el mundo parece detenerse. En marzo de 2020, cuando el COVID-19 empezó a extenderse por el planeta, muchos sentimos que algo profundo estaba cambiando. La incertidumbre, el miedo y la preocupación por la salud se convirtieron en parte de nuestra vida diaria. Pero también lo hicieron la empatía, la adaptación, la responsabilidad y, sobre todo, la esperanza.

Desde el Instituto Hispánico de Murcia, decidimos enfrentarnos a ese nuevo reto con una actitud firme: ni el miedo ni el caos iban a frenar nuestra misión de enseñar español con pasión y cercanía. Como dijo una vez Franklin D. Roosevelt: «Lo único a lo que debemos tener miedo es al miedo mismo». Y eso lo tomamos como un lema para esos días inciertos.

Una pausa necesaria, una respuesta rápida

En cuanto supimos que la situación del COVID-19 exigía medidas extraordinarias, entendimos que era el momento de actuar con decisión y humanidad. El gobierno español nos pidió responsabilidad, y nosotros respondimos sin dudarlo: desde el 16 de marzo de 2020, todas nuestras clases pasaron a formato online. Cerramos temporalmente las puertas físicas de nuestras aulas, pero abrimos con más fuerza que nunca las puertas digitales del aprendizaje.

¿Fue fácil? No. ¿Fue necesario? Absolutamente.

Sabíamos que proteger la salud y el bienestar de nuestros estudiantes, profesores, familias de acogida y personal administrativo era lo más importante. Por eso, nuestra decisión no se basó en el miedo, sino en el compromiso con nuestra comunidad educativa y con la sociedad.

De las aulas a la pantalla: reinventarse en tiempo récord

Imagina a nuestros profes, acostumbrados a gesticular, moverse por la clase, jugar con las palabras, mirar a los ojos a sus estudiantes… Ahora frente a una pantalla, con una taza de café en la mesa, auriculares puestos y una sonrisa igual de grande, aunque digital.

Los días previos a esa transición fueron intensos: nos preparamos, hicimos pruebas técnicas, reorganizamos horarios, capacitamos a todo el equipo y… ¡nos lanzamos al mundo online! Y lo hicimos con ilusión, con energía y con muchas ganas de seguir conectados con nuestros estudiantes, sin importar en qué parte del mundo se encontraran.

Porque si algo tiene el Instituto Hispánico de Murcia es que no es solo un lugar para aprender español. Es una experiencia, una familia, una red de personas unidas por el amor a los idiomas, a la cultura y a las historias compartidas.

Tecnología con alma: así fueron nuestras clases online

No queríamos ofrecer simplemente videollamadas o actividades por correo. Queríamos que la experiencia online fuera tan dinámica, viva y participativa como en el aula presencial. Así que convertimos nuestras clases en encuentros interactivos, con juegos lingüísticos, vídeos, debates, retos y risas incluidas.

Los estudiantes podían conectarse desde su habitación en Berlín, desde un salón soleado en Estocolmo, desde una terraza en Roma o desde una cafetería tranquila en Tokio (con buena conexión, claro). Las pantallas se llenaban de acentos, expresiones curiosas, dudas gramaticales y entusiasmo. Porque, al final, el idioma también es una forma de resistir, de construir puentes y de sentirse acompañado.

Y para aquellos estudiantes que se encontraban en Murcia y no podían regresar a sus países por las restricciones, organizamos tutorías personalizadas, sesiones de apoyo emocional y encuentros virtuales para no dejar a nadie atrás. Nadie se quedó solo. Nadie se quedó sin aprender.

Detrás del telón: nuestro equipo humano

Mientras los profes enseñaban desde casa, el equipo administrativo también se adaptó con agilidad. Establecimos horarios flexibles para poder seguir atendiendo a nuestros estudiantes y agentes, respetando al mismo tiempo las necesidades personales de cada miembro del equipo.

Las reuniones internas pasaron a Zoom. Los correos se multiplicaron. Los mensajes por WhatsApp se convirtieron en nuestra forma rápida de comunicarnos. Y, a pesar del cansancio y la presión, mantuvimos algo muy importante: el buen humor.

Porque si algo nos caracteriza en el Instituto Hispánico de Murcia es la cercanía, la calidez, la alegría de hacer las cosas con corazón. Y eso no desaparece con una pandemia. Al contrario: se multiplica.

Cuidarnos para cuidar

Desde el primer día repetimos un mensaje claro a nuestros estudiantes: cuídense. Quédense en casa. Sean responsables. Respeten las recomendaciones sanitarias. Practiquen el distanciamiento social y mantengan la calma. Porque sabemos que las decisiones responsables, aunque a veces difíciles, son las que nos permiten proteger lo que más queremos.

En esos momentos, España demostró una vez más su capacidad de adaptación, su fortaleza como país y su red de apoyo mutuo. Con uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo y con una ciudadanía que supo responder con madurez, el país se convirtió en un ejemplo de resistencia y solidaridad.

Y en Murcia, nuestra ciudad, también se respiraba esa mezcla de prudencia y esperanza. Las calles se vaciaron, pero los balcones se llenaron de aplausos, de música, de vida. Porque incluso en los peores momentos, la cultura, la lengua y la conexión humana no se detienen.

Lo que aprendimos de todo esto

Hoy, mirando atrás, podemos decir que esa etapa nos enseñó muchas cosas. Nos enseñó que el aprendizaje no tiene fronteras. Que la tecnología puede ser una gran aliada si se usa con creatividad. Que las crisis sacan lo mejor de las personas cuando se trabaja en equipo. Y que la educación, incluso en tiempos difíciles, sigue siendo una herramienta de transformación y esperanza.

Nuestros estudiantes no solo aprendieron español durante esos meses: aprendieron a confiar en ellos mismos, a adaptarse, a comunicarse en nuevas formas. Muchos nos escribieron mensajes de agradecimiento que aún hoy nos emocionan. Porque sintieron que, a pesar de la distancia, estábamos allí para ellos.

Hoy seguimos adelante, con más fuerza

Desde entonces, el Instituto Hispánico de Murcia ha seguido evolucionando. Hoy combinamos clases presenciales con cursos online, manteniendo la misma calidad, energía y pasión de siempre. Porque si hay algo que no cambia es nuestro compromiso con la enseñanza del español y con el bienestar de nuestra comunidad internacional.

La pandemia nos retó, pero también nos unió. Y ahora, con más experiencia, más herramientas y más ganas que nunca, seguimos adelante.

Gracias a todos los que formasteis parte de esa etapa. A los estudiantes que confiaron en nosotros. A los profes que se adaptaron con creatividad. Al equipo que no dejó de trabajar ni un solo día. Y a todos los que, de una forma u otra, sostuvieron esta pequeña gran familia que es el IHM.

Porque aprender un idioma no es solo estudiar gramática: es vivir, sentir, compartir.

Y eso, incluso en tiempos de pandemia, sigue siendo posible.

Con cariño,
Felipe Espada
CEO del Instituto Hispánico de Murcia

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ESCRITO POR Carmen Hernández
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Hola a todos, mi nombre es Gabriela, soy venezolana y comunicadora social de profesión y corazón. Como apasionada del proceso comunicacional, disfruto conectar con las personas y brindar una atención cercana y auténtica. En mi tiempo libre me encanta leer, viajar y conocer nuevas culturas, experiencias que enriquecen mi forma de ver el mundo.
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