¿El italiano y el español son similares? Sí, ¡pero cuidado con las trampas!

Carmen Hernández 6 min
Instituto Hispánico de Murcia - ¿El italiano y el español son similares? Sí, ¡pero cuidado con las trampas!

¿Cuántas veces has escuchado decir que el italiano y el español son casi el mismo idioma? Muchos sostienen que basta con un poco de buena voluntad, algunos gestos bien colocados y listo: españoles e italianos se entienden al instante. Pero ¿realmente es tan sencillo?

Pues… sí y no.

Las similitudes: una cuestión de raíces

Es innegable que el italiano y el español son lenguas hermanas, ambas nacidas del latín vulgar. Esto las convierte en parte de la gran familia de las lenguas romances, junto con el portugués, el francés, el rumano y otras menos conocidas como el catalán o el gallego.

Por este motivo, muchas palabras suenan parecidas, la estructura de las frases es similar e incluso los tiempos verbales se asemejan. Por ejemplo, los verbos regulares terminados en “-are” (italiano) y “-ar” (español) siguen esquemas muy similares. Pensemos en:

  • Parlare → Hablar
  • Mangiare → Comer
  • Dormire → Dormir

¡Y no solo los verbos! También los pronombres personales son casi idénticos:

Italiano Español
io yo
tu
lui/lei él/ella
noi nosotros
voi vosotros
loro ellos

Incluso cuando no se entienden perfectamente, la gestualidad viene al rescate. Un italiano y un español, aunque no conozcan bien el idioma del otro, suelen lograr entenderse gracias a las expresiones faciales, el tono de voz y la inevitable mímica.

Las diferencias: los temidos “falsos amigos”

Sin embargo, no hay que dejarse engañar demasiado por las apariencias. Precisamente porque las dos lenguas se parecen, existen trampas lingüísticas en las que es muy fácil caer. Se llaman “falsos amigos”: palabras que suenan (o se escriben) de manera similar en ambos idiomas, pero que tienen significados completamente distintos.

Aquí tienes algunos ejemplos que pueden crear situaciones… digamos, interesantes:

  1. Burro
  • En italiano: grasa animal utilizada en la cocina.
  • En español: burro significa asno.
  • (Nuestro “burro” en español se dice mantequilla).
  1. Aceto
  • En italiano: condimento ácido para la ensalada.
  • En español: aceto significa estúpido, un insulto coloquial.
  • (El “aceto” en español se dice vinagre).
  1. Salire
  • En italiano: ir hacia arriba.
  • En español: salir significa irse o salir.
  • Entonces salgo de casa = “esco di casa”, no “subo a la casa”.
  1. Sposare
  • En italiano: unirse en matrimonio.
  • En español: sposar no existe. La forma correcta es casarse.
  • (Decir sposar en español solo genera confusión).
  1. Gamba
  • En italiano: parte del cuerpo, la pierna.
  • En español: gamba es un crustáceo.
  • (La “gamba” en español se dice pierna).

Otros falsos amigos sorprendentes

También existen muchos otros falsos amigos menos conocidos, pero igualmente engañosos. Aquí tienes algunos que podrían sorprenderte:

  • Ropa (español) ≠ ropa (en italiano no existe): significa vestimenta, no tiene nada que ver con “roba”.
  • Embarazada ≠ imbarazzata: en español significa encinta.
  • Asistir ≠ assistere (en el sentido de ayudar): significa acudir o asistir a un curso.
  • Constipado ≠ costipato: significa resfriado.
  • Exquisito ≠ squisito en el sentido de “agradable”: significa delicioso.
  • Largo ≠ largo: en italiano significa largo en el sentido de “ancho”.
  • Firma ≠ impresa: significa firma de una persona.
  • Sensible ≠ sensibile (sí, pero a menudo con el significado de razonable o sensato).

¿Entiendes ahora por qué es fácil terminar en algún malentendido?

Hablarlo es una cosa, dominarlo es otra

Muchos italianos piensan que basta con “añadir una -s al final” para hablar español. Es un mito muy difundido, pero también muy engañoso. La verdad es que una comunicación básica es posible, pero hablar bien y correctamente español requiere esfuerzo.

Pronunciación, verbos irregulares, conjugaciones, construcciones idiomáticas… no siempre son intuitivos para un italiano. Por ejemplo, el español usa mucho más los verbos pronominales y tiene tiempos verbales que, aunque parecidos, se utilizan de forma distinta al italiano.

Y luego están las variedades regionales: el español hablado en España es diferente al de Argentina, México o Colombia. Hay diferencias de vocabulario, pronunciación (piensa en el famoso “yeísmo” argentino) o incluso en el uso de vos en lugar de tú en muchos países sudamericanos.

¿Y las similitudes culturales?

Italianos y españoles comparten no solo el idioma, sino también cierta afinidad cultural: la importancia de la familia, el culto a la buena mesa, la pasión por la música y el baile, y una comunicación a menudo cálida y ruidosa. No es raro que un italiano en España (o viceversa) se sienta “casi como en casa”.

Pero cuidado: ¡eso no significa que sean iguales! Las diferencias existen y se notan: en los horarios, en las formas de saludar, en la comida, en la manera de vivir las fiestas y en el humor. Estos matices hacen que la comparación entre ambas culturas sea aún más interesante.

Entonces… ¿es fácil para un italiano aprender español?

Digamos que partimos con ventaja. El italiano es probablemente el idioma más parecido al español, así que aprenderlo resulta más sencillo para nosotros que estudiar lenguas muy distintas como el ruso, el alemán o el japonés.

Sin embargo, esta ventaja inicial también puede convertirse en una trampa, porque nos hace subestimar las verdaderas dificultades. Es fácil entender el sentido general de una conversación, pero más difícil hablar con precisión, escribir correctamente y captar los matices.

Con un poco de estudio, escucha y práctica, el español es una lengua que da muchas satisfacciones. Es musical, viva y te abre las puertas de más de 20 países donde es idioma oficial.

Conclusión: parecidos, sí. ¡Iguales, no!

En resumen, el italiano y el español son lenguas afines, hermanas dentro de la gran familia latina. Hablar una facilita sin duda el aprendizaje de la otra. Pero cuidado con los falsos amigos, los falsos mitos y el exceso de confianza: cada lengua es un universo con sus propias reglas, matices y bellezas.

Conocer ambas es un enriquecimiento cultural y humano. Y tú, ¿conoces otros “falsos amigos” divertidos o situaciones lingüísticas embarazosas entre italiano y español? ¡Compártelos con nosotros!

¿Te ha gustado? Compártelo

ESCRITO POR Carmen Hernández
Carrito de compra
Scroll al inicio

Hola a todos, mi nombre es Gabriela, soy venezolana y comunicadora social de profesión y corazón. Como apasionada del proceso comunicacional, disfruto conectar con las personas y brindar una atención cercana y auténtica. En mi tiempo libre me encanta leer, viajar y conocer nuevas culturas, experiencias que enriquecen mi forma de ver el mundo.
✨ ¡Estoy aquí para ayudarte con cualquier consulta que tengas! ✨